Podéis ir en paz. Por Teriri

Podéis ir en paz. Con estas palabras el padre Hilario puso fin a su tarea dominical  y sentándose al volante de su seiscientos emprendió el camino de regreso a casa. Después de cinco misas y diez vinos bien cumpliditos el viejo cura no habría pasado los actuales controles de alcoholemia;…

leer más

Salado despertar. Por Teriri

  El olor a sal me despertó rodeada de espuma, caballitos de mar, sirenas y un mascarón de proa… Sentí sus escamas rozando mi piel, sus aletas surcando mi cuerpo; intenté abrazar su escurridizo torso pero boqueando un casto beso de mar en mi mejilla desapareció.   Teriri        

leer más

Geometría. Por José María Araus

Cuando Eloy me contó esta historia estábamos los dos un poco borrachos. Los envases de vino que cada uno teníamos a mano iban dando las últimas boqueadas. En los bancos cercanos, algunos compañeros hacía rato que trataban de dormir, tapados con varias capas de periódicos y cartones. Os la cuento…

leer más

El tren. Por Teriri

Cada mañana veía pasar el tren; lleno de vacíos, de ilusiones rotas, de paquetes de papel de estraza, de niños que nunca nacieron, de ojos de mirada ausente, de maletas tristes, de viajeros que se pasaron de estación… porque no iban a ninguna parte. Teriri        

leer más

Humedad relativa. Por Anita Noire

El paraíso, la cama de un hotel. Doce palmos de algodón convertidos en una isla para dos. Fuera llueve, las gotas caen despacio y no hay prisa. Nada la tiene. El relente, que se cuela por la ventana apenas abierta, bate las cortinas convirtiéndolas en banderas de un abordaje piel…

leer más

LIN. Fátima Ricón Silva

“(Basado en un hecho real y entrañable. Muchas personas anónimas se dejan seducir por el amor a los animales y la necesidad de dar su cariño, sin tener en cuenta la raza ni el pedigrí)”. Llevo dos días solo. Vagabundeando por las calles de un pueblo que no sé sí…

leer más