Categoría: Colaboradores
«Los años de peregrinación del chico sin color». Por Maite Diloy
«Aunque logres ocultar los recuerdos o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la Historia. Más vale que te quede grabado: la Historia no puede borrarse ni alterarse». Murakami es un autor de éxito. Es curioso. Curioso porque Murakami no es un autor de prosa sencilla, ni narra historias lineales. Sus…
Me gustan mucho tus alas… Por Yolanda Saénz de Tejada
Cuando llegaste. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Cuando llegaste, olías a gritos y a flores cansadas, a desiertos de angustia y a raíces clamando silencio. Eras el guerrero de sangre seca que codiciaba la conquista de Jerusalem. Ahora, mi amor, hueles a saliva de hierbabuena y a caricias de amapola; a sexo recién nacido y a…
Animalistas versus ¿humanistas? Por Mar Solana
Vamos a vivirnos. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Confesiones de una bruja. Por Mati Morata Sánchez
No me gusta el negro; definitivamente, me roba luz, energía y, sobre todo, perspectiva. Pero, de alguna manera, tenía que enfrentarme a la sangre, que contrastaba demasiado en el blanco. Mi sonrisa hacía pensar que mi resistencia era inagotable. Así que decidí disfrazarla: primero, sonriendo hacia adentro; con el tiempo,…
Extendiendo tu piel. Por Yolanda Sáenz de Tejada
La piel de nuestro cuerpo, extendida, ocupa dos metros cuadrados. Hoy podría extender todas las pieles ausentes de carne. Estirarlas hasta el tormento y conseguir, por cada una, más de dos metros cuadrados de lágrimas. Hoy necesitaría mamar la calma chicha de los diluvios, ultrajar los silencios…
Con las uñas… (homenaje a Aute) Por Yolanda Sáenz de Tejada
De alguna manera tendré que olvidarte, por mucho que quiera no es fácil, ya sabes… LUIS EDUARDO AUTE Con las uñas. Necesitaré miles de zarpazos para borrar tu sonrisa de mis ojos. Con los dientes. Morderé tu voz de leche templada para desintegrarla y convertirla en polvo (o…
Adoro las despedidas (de otros…) Por Yolanda Sáenz de Tejada
Ella se aferra a su pelo, inunda con besos su cuello y —con riesgo de morir de amor— se separa de su boca. Él fabrica algodones de azúcar con sus pecas, teje sílabas de futuro con su lengua y —con riesgo de morir de amor— se cose…









