Diez Haikus. Por Susana Benet

Al dar el pésame, una lágrima ajena en mi mejilla. Ásperamente, al lado de las vías crecen los cardos. Con el rocío, a punto está de abrirse una hoja nueva. Cruzo la calle. La calma del jardín me está llamando. El gato negro. Sobre su lomo un pétalo anaranjado. Otro…

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Tus besos se diluyen. Por Ana Muela Sopeña

Tus besos me diluyen en las plazas mientras la luna cruel nos tranquiliza. Mis abrazos te nutren y la niebla nos habla desde el nido. Nuestros roces sostienen el gran tiempo como pájaros libres hacia el sol. Paraísos de sombra nos embriagan los labios adheridos a la luz. Mi piel…

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Palabras de niño. Por Marcelo Galliano

De cuatro a seis me dejan: puedo jugar despacio, me imagino monarca dentro de un gran palacio, los minutos se alargan, vivo en el infinito, desconozco las reglas –juego porque es bonito-. Así me invento un trono -por techo están los cielos-, guardo fortuna oculta: más de cien caramelos y…

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CUANDO ACABE TODO. Por Teriri

Cuando acabe todo lo que conocemos, y el todo sea la nada perdida en la nada, la soledad disuelta en cenizas, el vacío intangible de la no existencia. Cuando ya no tenga sentido la vida, ni el poder, ni el más fuerte, ni el futuro, ni el éxito. Y nos…

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Aún no. Por Ángela C. Aranda C

  No desaparezcas… quédate un poco más, así, con tu silencio atado a mi boca.   No te disipes ahora… aún no, déjame saborear, contemplarte así, en este rincón  donde se mueren mis horas.   No desaparezcas aún… que mi piel de cristal quiere estallar (quebrarse en ti) entre tus…

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Soledad. Por Juan A Galisteo Luque

Lejos de la gran ciudad, allá arriba, en la montaña, hay una mustia cabaña de miseria y de piedad. Dentro de ella, junto al fuego, un anciano murmurando; su vida es muy desgraciada, no quiere seguir penando. La noche ha sido muy fría, el viento fuerte y helado, ha sacudido…

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El cisne. Por Mari Cruz Agüera

No sé cómo llegaste hasta mi noche, qué vuelo te guió, como sombra o idea, al paisaje remoto de mi sueño; yo no tracé el camino, pero de pronto estabas en mitad de mis pasos. Me saltaste a los ojos y llenaste mi pecho de una extraña conjura de señales:…

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