Los fieles servicios. Por Marcelo Galliano

-Te podés sentar, si querés. Ordóñez lo tomó como una orden, una de las tantas órdenes cumplidas en tres décadas y media, y se fue acomodando lentamente en la silla, apoyando una mano en el escritorio, enfriándose la punta de los dedos en el vidrio de la superficie. Decenas, tal…

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Quisiera. Por Mirtha Rodríguez

Quisiera ser… un pájaro! Y a las estrellas, poder llegar Y poder saber, por ellas Cada uno, de los secretos Que guardan, en su mirar. Quisiera ser… un pez! Y al fondo de la mar, llegar… Para conocer los tesoros Que mudos, allí, perduran Por siempre, en la eternidad. Quisiera…

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Golondrina ausente. Por Juan A Galisteo Luque

Golondrina de trémulas alas, que al comienzo de la primavera, vuelves llena de dicha y primores, extendiendo tus alas de seda, ¡no me olvides! ¡te estoy esperando! que mi vida no es una quimera, y, deseo de nuevo besarte, mi elegante y fugaz compañera. Desde allí, de esas tierras lejanas,…

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Un lugar para vivir. Por María

Me dijiste que me quedara a vivir en tu corazón, “¿dónde exactamente?” pregunté, y sin pensarlo me ofreciste gentilmente tu ventrículo izquierdo: “ahí seguro que te sientes cómoda” dijiste “tienes tanta facilidad para que tu cuerpo se adapte a los espacios más insólitos…” y reímos recordando lo bien que me…

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El caso Svenska. De Maribel Pont

El libro Meg, es una madre separada que no ha podido superar su nueva situación sentimental, a consecuencia de ello la convivencia con su hija Svenska se ve deteriorada. Aunque el amor hacia su pequeña es incondicional, la relación está resquebrajada. Por eso mismo, decide realizar un viaje a California…

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Mis miradas. Por Mar Solana

Hay miradas ácidas, de limón sin aliñar, el alma pega un brinco cuando se encuentra con ellas… Hay miradas de merengue, ojos que cansan y empachan si te pasas con la dosis… Hay miradas vacías, visajes únicamente destinados a la supervivencia de su portador… Hay miradas de complicidad, esa que…

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El sendero. Por Francisco Gragera

Mi padre, que se marchó por la puerta trasera sin decirme adiós, era un ferroviario que una maldita enfermedad le dejó tirado en un Hospital de Madrid, con el silencio de los muertos. Siempre lo busqué y siempre me contestaban que estaba en el cielo. ¡Qué crueldad!. Mi madre, porcelana…

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