9-Un vestido vaporoso

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Bajando con rapidez las escaleras del portal, a través de la reja del portalón de acceso al edificio señorial, el joven vislumbra el autobús que gira desde la calle Altamirano hasta la parada del Paseo del Pintor Rosales. Acelera el paso, sale…

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8-Añoranzas. Por Ana Doris

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Como cada ocho de abril, acudió puntual, vestido con su traje, impecable, recién afeitado y oliendo a “Varón Dandy”. Le acomodó en su mesa habitual, en una esquina junto a la ventana, y sirvió las dos copas de champán, detalle de la…

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7-Nada especial. Por Evaluna

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 La encontré con la mirada perdida frente a la ventana entreabierta al mar. Encima de la cama un precioso vestido negro de encaje, los zapatos negros de charol, un delicado y sencillo tocado blanco y todos los complementos para un día de…

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5-Mesa para dos. Por Valentina

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Como cada ocho de abril, acudió puntual, vestido con su traje, impecable, recién afeitado y oliendo a “Varón Dandy”. Le acomodó en su mesa habitual, en una esquina junto a la ventana, y sirvió las dos copas de champán, detalle de la…

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4- La herencia custodiada. Por Midiva

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Mi historia va sobre una llave, una llave muy especial con alma y vida propias. Mi bisabuela siempre se defendió sola y nadie pudo sonsacarla jamás lo que pasó con su marido, novio o amante, nunca soltó prenda al respecto. Mi tío…

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3-Y TÚ TE IRÁS .

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Mi hombre de mirada seria, ya estás en camino; aquí te aguardo. No soy como tú, de verbo ágil y verso colorido, y aunque mi palabra es clara, tú pones sobre todas las cosas tu propio acento. Hasta con mi madre lo…

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2-¿RECUERDAS?. Por Ariadna

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 . ¿Recuerdas? Teníamos quince años y el mundo en contra. Tú te preocupabas de retorcer con destreza tus largos tirabuzones y yo trataba de ocultar, bajo el chaleco de lana, un impertinente agujero en la camisa. Nos queríamos. Dibujábamos corazones de tiza…

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