LAS RISAS. Por Maika

Un sonido extraño comenzó a producirse en los alrededores del pueblo. Parecía el sonido de unas risas que poco a poco aumentaban en intensidad, llegando a introducirse por todos los rincones del pueblo. Los vecinos, asustados, se agruparon en la plaza para informarse de lo que estaba ocurriendo. Uno de…

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La cerillera. De Hans Christian Andersen

Como novedad para celebrar su cuarto aniversario, la biblioteca de Publicatuslibros.com incorpora otro formato para entender y difundir la Literatura, que en otros países europeos tiene una excelente aceptación, como es, por ejemplo, Alemania. Es el caso de los audiolibros. Para esta ocasión, la locutora de los «40 principales» de…

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ZOOFABULA. Por Mauro Gonzalez Quarti

La langosta creyó caer entre amuletos ciegos. Allí el destierro fue fortuito para su placer, que aun enloquecía entre la margaza de la lluvia. La maleza déspota, lo dejaba entre altivo y distante cual crimen del vuelos secos y rasantes. Las antenas abrían su lánguido pensar. Su evolución cultivaba anchas…

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A mano armada. Por Boris Baltodano Bazán

<br / Me encontraba yo sumido en mis pensamientos mientras me dirigía a trabajar, cuando de repente mi mirada se fijó en la acera de enfrente. Observé cómo dos sujetos se le acercaban a un muchacho. Éste no advirtió la presencia de los individuos, por lo tanto no sintió cuando…

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Artículos de tocador. Por Azur 200

Artículos de tocador.   Una navaja para cortar, aceite linaza y tarros de crisantemos. Polvillo de Nápoles para rellenar las líneas del mapa de la cara. Sombra de ojo, penumbra sobre los dos parpados. Esperlecente, mejor aún, tornasol. La esperma roja que gelatiniza los labios y los deja ubicados, uno…

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Danza típica. Por Ulises Serrano E.

Y: Viste saco e’ huea no hay nadie aquí X: Todo indicaba que este era el lugar y ha esta hora, incluso yo… Y: ¡Sale mierda!, ya me tení chata. Tai’ siempre haciendo las hueas mal, teni’ que avisparte’ hueon. Confié en ti, vendí mi auto…(Se toma la cara), te…

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Con Sentimiento. Por Alfonso Fierro

– No me quiero levantar.- – Claro que sí Periplo.- – No, no quiero Anuencia.- ¡Qué feo cuarto era ese! Todo sucio y a punto de pudrirse, quedaban pocas cosas ya. No se puede decir que estos pocos muebles decoraban el cuarto pues estaban tan rotos y feos que solo…

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