Vuelos cortos. Por Salvatore Branchina

Lo que quiero contar es la historia de un martillo de acero con mango recubierto de piel, llamado Marti. Su dueño no podía ser otro que Pedro, el carpintero del pueblo. El único carpintero. El que se reunía en la única taberna del pueblo y, allí con los amigos, contaba…

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Zapatos de seda. Por Nina

Ana ha cumplido treinta años y yo he perdido sus zapatos de fiesta. Eran el sueño de cualquier mujer: algo precioso, de buena calidad, todavía de moda, que, por alguna extraña razón, están marcados con un precio irrisorio. Italianos, de seda negra, con una rosa rodeada de hojitas con paillettes…

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Burbuja de plata. Por Nina

<br / Celia era guapa pero no lo sabía, y sólo se dio cuenta muchos años después, al revisar fotos antiguas en las que en su momento, se encontró horrorosa. Era inteligente pero, como todo el que padece de una timidez exagerada, incapaz de mostrarse tal y como era realmente,…

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EL LEÓN Y LA ZORRA. Esopo

Un león muy viejo ya no podía buscar su sustento con las garras y se vio obligado a recurrir a la astucia para poder comer. Se fingió enfermo en la cueva que le servía de palacio, y dio noti-cias de su enfermedad a todos los animales que eran sus súbditos….

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Reflexión. Por Espido Freire

https://canal-literatura.com/Multimedia/Reflexion-EspidoFreire.mp3 Hola, amor: Ya no somos niños, y nuestros juegos tienen poco de inocente. Ya no somos amantes nuevos, y día a día descubrimos la capacidad inmensa para hacernos mal, una habilidad que desconocíamos para hurgar en el hueco más doloroso del otro. Tú sabes escaparte con excusas, y cambias…

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Antes de nacer. Por Luis Bermer

Isabel estaba echada en el sofá, viendo un insulso programa de tarde en la televisión. Notaba los movimientos de su hijo en el interior de su abultadísima barriga. Y sonreía, imaginando cómo sería tenerlo acurrucado entre sus brazos dentro de poco tiempo. Miguel entró en el salón, con una carpeta…

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Flores en un jarrón. Por Nina

<br / Una mañana igual a cualquier otra, la Sra. Rodríguez se asomó con una vaga sensación de optimismo al balcón de su apartamento y, de repente, al verla, se agarró con fuerza a la barandilla incandescente sin reparar en lo que hacía. En el último piso de la casa…

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