Nada humano me es ajeno. Por Ana Mª Tomás

Ojalá las lejanas palabras de Publio Terencio: “Homo sum, humni nihil a me alienum puto”, es decir, “Hombre soy, nada humano me es ajeno”, fueran ciertas y siguieran teniendo la vigencia del 165 a. C., que fue cuando las pronunció el personaje de Cremes para justificar una intromisión. Ojalá sintiéramos…

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