No dispares cazador,
déjalo volar.
Es un alma,
un animal libre.
No seas verdugo.
No eres su dueño.
Déjalo ir con su bandada.
No le hieras la piel,
no lo lastimes.
Tú no puedes ser
la mano ejecutora.

Tres poemarios de autores murcianos.
La serenidad. Francisco Gallardo Perogil
Canción del bosque. Por Dorotea Fulde Benke
Yo dependo de ti. Por Aleqs Garrigóz
Póngame solo un cuarto de pasión, por favor… Por Yolanda Saénz de Tejada 

