No dispares cazador,
déjalo volar.
Es un alma,
un animal libre.
No seas verdugo.
No eres su dueño.
Déjalo ir con su bandada.
No le hieras la piel,
no lo lastimes.
Tú no puedes ser
la mano ejecutora.

«La acabadora», de Michela Murgia. Por Rubén Castillo
Zaragoza. Por Rubén Castillo
Silvia Fernández Díaz. Yo aprendí a leer…
De menos. Por Anna Genovés 

