El Ocaso. Por Juan A. Galisteo Luque

EL OCASO Su luz misteriosa resplandeció en la tarde, cuando el Sol se escondía llevando mi consuelo; nada más contemplarla sentí pasión y anhelo, unido a una tristeza de la que no hice alarde. * Allí, muy pensativo, como llama que arde, gocé de esa grandeza que me ofrecía el…

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