El genio anónimo. Por Rafael Borràs Aviñó
A Diego le gustaba pasear por el barrio al empezar la mañana, cuando aún parecía subsistir algo del silencio y la calma de la noche. Quizá antes había pasado varias horas de vigilia frente al ordenador, y era precisamente esa quietud nocturna filtrándose a través del…








