Sembrar. Por Salvador Pliego

  Intuyo que usted vino a sembrar sus flores cuando un resquicio de mi corazón se abría. No me pida ahora que no riegue esos tallos, que no le dé el poder de abrirlos y exhibirlos, que no le muestre a usted el jardín que ha florecido. Venga y corte…

leer más