Año Nuevo. Por Salvador Pliego

Postrero, mi corazón late su último segundo, su último instante; es un reloj sin cuerda o manecillas, un maniquí inerte que no sensibiliza, un silbido frío en un témpano inactivo, el marcapasos de un pulso detenido que suele palpitar ya sin sonido. Brota entonces un segundo, un nuevo y singular…

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El lastre de tus versos. Por José Francisco Mejía

Maravillosos besos, besos mágicos que enamoran, envuelven y hechizan escurridizos, pasionales van la piel erizándola y embriagándola de placer Porque sólo el lastre de tus besos lograrán que mi cuerpo tiemble y caiga rendido en las esplendidas noches de pasión ¡benditos sean tus labios! hermosa dama ¡y bendito sea el…

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