Tú encharcas de atemporalidad mis arcas de vida, vacías cuencos llenos y completas mitades solas, templas los temblores vespertinos al salir de la ducha, gestas seísmos de alma, el espíritu en mil olas, y enciendes las noches de lluvia cuando el agua moja las dobleces más rizadas de mi flequillo….
leer más