Pausadamente, sin prisa pero sin cadencia, vamos a ir instalándonos en los finales felices… Pero antes de reventar con un apasionamiento eterno, abriremos boca con este poema. Porque uno, a veces, muchas veces, más de cuatro veces, es dueño de su final… Además, no hay nada más hermoso que abrir…
leer más