Macondo nunca duerme
Aracataca ya no tiene tren,
la mujer mece al niño en el zaguán,
observa sin preocupación la senda,
pero nadie resopla,
tan solo el carbonero sostiene su añoranza. Continuar leyendo
Aracataca ya no tiene tren,
la mujer mece al niño en el zaguán,
observa sin preocupación la senda,
pero nadie resopla,
tan solo el carbonero sostiene su añoranza. Continuar leyendo