Doce horas más,
siete sentidos alerta,
en este espacio inquebrantable,
en este juicio de presas…
Camina hambrienta mi alma,
mi sed agotada,
mi garganta en quiebra.
Somos de nuevo exquisitos,
piel inocente, herida abierta.
De peces cercanos
envidiamos gestos raros,
de silencios calmados
callamos nuestra ausencia.
Golpea nuestro hábito
de ambiente y sutil seda,
pierde nuestro encanto
el don del habla.
Temerosos somos,
como ligero clan aliado,
de trazos largos,
de sinuosos tragos,
vitalidad consumida
en paradas rigurosas,
ritmo de señales
que amenizan nuestras almas.
Como cascabeles de plástico
silenciaremos con desgarro
secuencias fracturadas
en conflicto de amistades,
vaga luz que amenaza la sombra,
cuidaremos nuestros huesos..
patadas en el aire,
nuestro tiempo,
vuestro misterio…