Se oye la noche entre tus ojos.
Deambulo descalzo en el vacío,
Busco tu piel bordada de sonrisas,
Que me sella la boca con sus bríos,
Y me voy resignando a tu partida,
Cruel tormento de mi alma arrebatada
que no se cansa amor mío, de llorar
y muere poco a poco junto a ti.
No prives a mis labios de tus besos
De las mañanas llenas de locura,
Transporta con tu luz mis ojos presos.
Se oye la noche en tu alto vuelo.
Tan cansados están mis locos pies
De andar por los caminos del morir,
Por el misterio de la noche oculta
Y de las huellas tristes de tu adiós.
Alistaré mi cándido equipaje,
Adiós diré a la búsqueda ambulante
Y seguiré la estela de tu viaje.
No prives a mis labios de tus besos
De las mañana llenas de locura,
Del diáfano cristal de tu semblante.
Se oye la noche entre tus manos.
Sentiré que la calma iza cortés,
Mi pesado traje gris al soñar,
Cuando vengas por mí y me hagas vivir
Como la fina luz que fui una vez
Y la luna será mi consejera
En la noche y en el día sibilino
Y un alma plena junto a ti seré.