Categoría: Relatos
Derrumbe. Por Ana María Manceda
Los pasos de los duendes sobre las hojas caídas del otoño. De Ana María Manceda
Ser docente y atender a una familia no es poca cosa. Llego corriendo a cocinar, luego de tirar la cartera y los libros en un sillón, me coloco el delantal y comienzo a preparar la salsa, luego pondré el agua a hervir para los fideos….
¡Oh; honey, honey! Por Manuel de Mágina
Un nuevo gesto de mi derrota. Por Ángel Silvelo (Participó en el 9º Certamen de Narrativa Breve 2012 Canal Literatura)
Son las siete y media de la mañana. Radio Ladrillo Fm les desea buenos días y les informa que el Banco del Cemento Europeo ha vuelto a elevar un punto los tipos de interés, a pesar de sus promesas de no volver a hacerlo hasta el año que viene, pero…
Paula y su madre. Por Ángel Silvelo (2º Premio de Relatos Cortos Ayto de Miranda de Ebro, 2011)
Llanto de noche. Por Marcelo Galliano
Le han dicho que es fácil, que es rápido, que ni siquiera le preguntarán el nombre. Ella ha escuchado asqueada, con el terror de ser una delincuente o una bestia, con ganas de decir que no lo hará, aunque sabe que lo hará. Le han dado los datos precisos, le…
Empotrada en el infierno. Por Ángel Silvelo (1º premio relato corto UNED de Cartagena 2010
Estoy empotrada en el infierno. A medio camino entre el desierto y las inmensas montañas que circundan la cordillera del Indu Kush. En un lugar que no entiende de leyes, y donde las reglas las marcan Alá y el Corán. Me reconforto escuchando el sonido del viento, quiero pensar que…
El buscador de estrellas.- Por Ángel Silvelo (2º Premio Relato Corto Subsecretaría de Defensa 2012)
El sonido del silencio se apodera de mí y se proyecta dentro de mis sentidos. Tiene tanta fuerza, que me devuelve al lugar en el que me encuentro, una habitación apenas iluminada por un flexo que me sirve para leer. Instintivamente paso una hoja del libro que estoy leyendo y…
Sólo soy una mujer. Por Ángel Silvelo (1º Premio Cristina Tejedor de Relatos de la Diputación de Palencia, 2012)
Acabo de plasmar tu firma en el último documento que te había preparado. Estoy tan acostumbrada a suplantarte, que me sale mejor que a ti. Sé, que cuando te sientes mañana en tu flamante sillón de Juez de Instrucción, no le darás importancia a este olvido involuntario que, por otra…








