Fiesta. Por Brisne
Hace cuarenta años me llevabas de la mano mientras bajabamos del santo. Hoy me besas mientras vemos, ya sentados, como pasan ellos. . Brisne Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros« Blog de la autora
Hace cuarenta años me llevabas de la mano mientras bajabamos del santo. Hoy me besas mientras vemos, ya sentados, como pasan ellos. . Brisne Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros« Blog de la autora
Alquilo apartamentos. Sólo hay un inconveniente, están dentro de mi cuerpo… Pasa, joven, que te los quiero enseñar. Pero recuerda: no los vendo, los alquilo. Entre los pechos tengo el más grande —dúplex corazón—. A veces tiene goteras, y grietas, pero las vistas son inmejorables: el mar del amor. En…
Me hizo prometerle en el lecho de muerte que esparciría sus cenizas en lo alto del monte. Jugaban allí de niños. Ascendimos lentamente. Estabamos los dos, su hermano y yo. Mirando al horizonte. Nos sonrío cuando marcho hacia la nada. Las nubes, majestuosas, nos daban la despedida. Cuando…
.Me ocurre muy a menudo. Cada vez que estornudo, en lugar de escupir ese desagradable ruido, inundo todo de besos… No puedo salir a la calle cuando hace frío, ni cuando hay demasiada luz. Cualquier cambio en mis sensores olfativos me produce un gran estornudo y claro, miles de besos…
“Pero aquello era distinto, parecía no haber unas reglas concretas y , por primera vez en su vida, se dio cuenta que la gente realmente disfrutaba en una fiesta” Leyendo la novela de Silvia Grijalbo no he podido evitar pensar en el amor, en el desamor, en el despecho y…
Había buscado toda su vida la perfección; el hombre perfecto; el amigo perfecto; el amor perfecto; la casa perfecta… Hasta que la encontró. Cortando sus venas encontró la muerte perfecta. Brisne Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros« Blog de la autora
Había cambiado su comportamiento. Cada día me sorprendía con su mirada huidiza, con su falta de interés y de intimidad. Me huía. Yo pensando en su infidelidad. Buscando señales, olores. En sus camisas, en sus pantalones, en los bolsillos, en el reverso de los albaranes. Nada. No encontré nada. Pero…
El sargento tenía que pasárselo: ella no perdía la calma. En el país quedaban unas pocas mujeres como ella. La mujer fue hasta la puerta del negocio y, sin mirar más allá, la cerró. Claire Keegan, 1968, Irlanda, me ha llevado a su patria en los ochos relatos que integran…
Después de mucho anhelar, por fin, el silencio se instauró en mi cabeza. Ya no oigo el crujir de mis pesares. Ahora no tengo nada que escribir. Brisne Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros« Blog de la autora
La certeza de que mi teoría de Lyon era idéntica a mi vida y a la espera en la que consistía esa vida y también a la espera que habitaba dentro de esa espera, que a su vez contenía otra espera. Leer a Enrique Vila Matas es perder teorías…