Categoría: Colaboradores
Lo que haría contigo. Por Yolanda Saénz de Tejada
Ahora te raptaría, te abriría la piel con mis besos y te dejaría tumbado en la hierba (como la he regado, tu cuerpo se llenaría de agua; es decir, de vida). Ahora seguirías tumbado –te sitúo– y me acostaría a tu lado (hace tanto tiempo que no duermes conmigo…
El barco varado en el arenal. Por Julio Cob Tortajada
El barco varado sigue frente a la costa valenciana del Saler. Un posible canal en el hondo marino, eliminando la arena convertida en este caso en cieno, es una posible solución a tan indeseable circunstancia, pero diversas condiciones adversas evitan que León Valderas domine la situación y pueda devolver a…
El bosque de los zorros. Por Maite Diloy
«Después del café, el jefe de los servicios sociales y el reportero se pusieron a fumar. A Naska le empezaron a pitar los pulmones, pero hizo como si el humo del tabaco no le molestase. Mejor no quejarse de su asma ante esa gente. Si hacía esa tontería se la…
La lupa y la máquina de escribir. Por Mar Solana
Para Atticus… por transmitirme la ilusión de su particular ‘pedaleo’ y porque graciasa su sutileza entendí algo crucial en mi camino de letras… «Antigüedades, objetos curiosos, -puntos suspensivos-, y algo de magia», rezaba el cartel, un rectángulo alargado de color lila con letras magenta, de un atractivo lugar que encontré…
El barco varado. Por Julio Cob Tortajada
De plumas, gallinas y zorras. Por Mati Morata
Si queremos ver los propios defectos, es conveniente que repasemos la lista y los primeros puestos de los que les atribuimos a los demás. En primer lugar, yo utilizo las plumas, sí, de varias clases y diversos usos: las estilográficas, para escribir no siempre la lista…
Aquí la vela… Por Yolanda Saénz de Tejada
Sentir mucho,a volcán ardiendo, es agotador porque, en un mismo día, puedes vivir a cien y a cero. Pues eso, que esto podría ser uno de esos días, desde la mañana a la noche… A veces me vacío y me hago demasiado pequeña, pero eso siempre ocurre después de…








