Categoría: Colaboradores
La pirenaica. Por Rafael Borrás Aviñó
El martirio del obeso. Por Maite Diloy
«Bajo el amplio y tranquilizador aroma del cuerpo que aquí se ve no hay más que un macho. Sufro espantosamente por la noche, me despierto cubierto de sudor y, desde el fondo de los colchones despachurrados, me pregunto si no voy a barritar de amor como un elefante en un…
El martirio del obeso. Por Maite Diloy
«Bajo el amplio y tranquilizador aroma del cuerpo que aquí se ve no hay más que un macho. Sufro espantosamente por la noche, me despierto cubierto de sudor y, desde el fondo de los colchones despachurrados, me pregunto si no voy a barritar de amor como un elefante en un…
Asesina de anhedonia. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Asesina de anhedonia y exultante perra acariciada; malabarista o disparate, piel erizo y boca de hierbabuena; sangre hirviéndome en las venas y carcajadas adúlteras. Serpiente de cascabel y perversa ternura. Carne de cañón y tierra prometida. Hoy, la primavera, la llevo yo en los huesos… Yolanda Sáenz…
El diablo entre las piernas. Por Mar Solana.
Un recuerdo. Un avión de papel que sobrevoló la coronilla de mi ánimo, aquella tarde, al cruzar las piernas en la sala de espera del dentista. Estallé en carcajadas que arrancaron la estupefacción de otros condenados al torno, a la apertura obligatoria de quijadas. Con el penetrante silbido del invasor…
El testigo invisible. Por Maite Diloy
“También a mi me ha interesado mucho la vida del prójimo, ni se imagina cuánto. Y no solo por curiosidad sana -o malsana-, sino porque no hay en el mundo nada tan apasionante como estudiar a las personas, sobre todo cuando creen que nadie las está observando, y ser algo…
Pensamientos urgentes de marzo. Por Mati Morata Sánchez
1. Nunca se llevarán los años tanta belleza como sabiduría dejan. 2. Nuestro depósito de vanidad solo se puede colmar de la ignorancia de nuestras miserias. 3. El amor mueve el mundo; la envidia lo marea. 4. A quien Dios no le da cerebro ni corazón, el diablo le aloja…









