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    NUEVAS ENTRADAS:

Los gemelos. Por Dorotea Fulde Benke

Nuestra madre –que sin ser mala mujer nunca tuvo buena fama– nos parió una noche de luna gibosa y ella sola nos crió, al igual que a todos nuestros hermanastros. A mí me colocó a los nueve años de aprendiz de un cestero que solía probar la calidad de sus…

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El concurso. José Fernández Belmonte

Sólo contaba con una hora cuando empezó a escribir. Sin pensar demasiado en el orden de las palabras, comenzó a aporrear aquel teclado como si fuera lo último que tuviera que hacer en esta vida. Fue avanzando en la escritura, como el que va abriéndose camino a machetazos entre la…

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Sin deuda ninguna. Por Margarita Wanceulen.

Cuando nos presentaron, me extendió la mano y apretó la mía con fuerza. Sus rasgos y su porte parecían indicar que era un experto hombre de finanzas. Comenzó a hablarme del asunto que nos había llevado hasta él, a mi esposa y a mí. Mi cuerpo sudaba con exageración, a…

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Lugar de encuentro. Por María José Moreno

El sol cae como una pelota y la media raja de sandía hace su tímida aparición entre las espesas nubes. La clase, iluminada durante el día por las sonrisas infantiles se llena de sombras; el olor a chicle de fresa es sustituido por un enrarecido ambiente a ventana cerrada, polvo…

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Quédate conmigo. Por Ana Eva Suárez

Todos los días la misma rutina. A las 7:30 sonaba el despertador y yo sólo me limitaba a encadenar secuencias programadas como un autómata: encender la cafetera, meterme en la ducha, vestirme, preparar una taza de café, bebérmela mientras lleno mi bolsa con el papeleo del trabajo y un termo…

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