Categoría: Relatos blog
RÉQUIEM. Por Pilar Rodríguez Serrano. Carta Ganadora del II Certamen Literario de Cartas de Sancho Panza a Teresa Panza
En un lugar de La Mancha, cuyo nombre no podré olvidar, a no sé cuál día de hoy.Teresa mía, todo ha terminado ya, nuestras andanzas, nuestros desvelos, nuestros desasosiegos, nuestras aventuras y nuestras desventuras… Todo ha sido el nuestro un largo camino lleno de sueños que acaban en un…
Los pasos de los duendes sobre las hojas caídas del otoño. De Ana María Manceda
Ser docente y atender a una familia no es poca cosa. Llego corriendo a cocinar, luego de tirar la cartera y los libros en un sillón, me coloco el delantal y comienzo a preparar la salsa, luego pondré el agua a hervir para los fideos….
Prometido. Por Javier Tortosa Manzanares
Viernes, tres de julio, seis treinta de la mañana. Eric ya está acostado, durmiendo como un niño. Y borracho como una cuba. He tenido que acompañarlo hasta su casa, despertar a Lola y, entre los dos, llevarlo a la habitación, quitarle los zapatos y meterlo en la cama. ¡Me lo…
El extraño coleccionista. Por José Fernández Belmonte
Tres psicólogos ya éramos demasiados. En ocasiones, ni a un asesino en serie lo habían estudiado tan a fondo. Mis dos anteriores colegas opinaron que el estado mental de Manolo no era muy distinto al de cualquier persona normal, suponiendo que ese tipo de personas existiera aunque fuera en alguna…
El olvido. Por María José Moreno
Aquel día llovía al salir de la oficina y no llevaba paraguas. Era tan feliz que me dio lo mismo. Recuerdo que pensé que caminaría hasta casa para poder sentir el frescor del agua en la cara. Doblé la esquina y me encaminé tras los pasos de una pareja que…
En el andén. Por Miguel Zapata Trujillo
Ya solo faltan veinte minutos para que llegue el tren y ella vaga nerviosamente entre los puestos de la estación. Va pensando en las mil y una cosas que contarle a él en cuanto baje del tren, en cómo se abrazarán y se besarán allí mismo, en la estación,…
La pluma de oro. Por Mar Solana
«Pero… ¿qué diantres era eso?», se preguntó Joe, aterrado, en un lugar de Central Park de cuyo nombre no deseaba acordarse… Aquella calurosa mañana de septiembre, algunas nubes preñadas de agua dibujaban su blanca estela en el cielo de Manhattan. Solicitaban la venia del astro rey para invitar a unos…
El genio anónimo. Por Rafael Borràs Aviñó
A Diego le gustaba pasear por el barrio al empezar la mañana, cuando aún parecía subsistir algo del silencio y la calma de la noche. Quizá antes había pasado varias horas de vigilia frente al ordenador, y era precisamente esa quietud nocturna filtrándose a través del…
Un solo de soledad. Por Fátima Ricón Silva
UNA SOLA ROSA, UNA. Tocan a la puerta, me mantengo acostada en el sofá, con los ojos cerrados y la respiración queda. Puede ser que si escucha ruido se marchará pensando que no hay nadie. Transcurren unos segundos de quietud. Quizá ha desistido y se ha ido. Expulso una bocanada…








