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    NUEVAS ENTRADAS:

Su sonrisa. Por Black Rose

Su sonrisa    La luz de luna recorría cada arruga de su rostro, las marcas de la experiencia, de una vida sufrida y disfrutada. Sus ojos se posaban por última vez en su sonrisa antes de encontrarla de nuevo en sueños. Pronto todo se volvió oscuro para dar paso a…

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La última estación (2). Por Francisco Gragera

Son las 6,30 de la mañana de un primero de Agosto de algún año no deseado. Ana salió de casa acompañada de una amiga enfermera hacia el Hospital. Le llaman para una analítica completa. Al parecer una puñetera proteína,la muy bruja,anda despendolada por su cuerpo en busca de una habitación…

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Industria. Por Marisol Oviaño

 El otro día dimos un paseo por la margen derecha. A nuestra izquierda quedaban las grúas del puerto, símbolo de la industrialización que durante mucho tiempo fue la enseña de Vizcaya. Hace años, cuando era una joven despreocupada, aquel paisaje me parecía una postal fea y triste. Pero ahora,…

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Que hable ahora. Por Mercedes Gómez Ballesteros

Al cura se le atascaron las palabras: calle, para, siempre en plena glotis y a punto estuvo de ahogarse. La madrina cayó desplomada arrastrando al suelo al padre de la novia, que elevando el índice ordenó la detención inmediata del sujeto que objetaba infidelidades previas desde el coro. El sujeto…

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El duro sexo débil. Por Marisol Oviaño

Las mujeres llevamos el instinto de conservación de serie, y esto trae aparejada la necesidad de cuidar de otros más débiles: niños, hombres heridos, enfermos, ancianos. Qué bonito suena ¿no? Pero nadie te explica la otra cara de la moneda: hay débiles que pueden convertirse en un lastre que amenace…

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Incertidumbres. Por Francisco Gragera

Son las 6,30 de la mañana de un primero de Agosto de algún año.Ana salió de casa acompañada de una amiga para hacerse una biopsia en el Hospital. Su analítica no es del todo buena, ya que le han detestado una puñetera proteina que campa suelta alrrededor de la médula…

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Solita. Por María del Mar Hermoso

 Al amanecer del siguiente día fuiste a recoger verduras al mercado, como tantas otras veces habías hecho acompañando a tu madre. Rajash te sonrío al verte, todavía somnolienta y con ojos de gato asustado; se acercó a ti y te metió unas zanahorias y unos berros en el cesto, mientras…

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