Categoría: Microtextos.
Honraré la Navidad en mi corazón. Por Luisa Núñez
Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerlo todo el año. Charles Dickens Aunque parezca una celebración consumista y alborotada, estas fiestas forman parte de una cultura milenaria presente en nuestra vida desde la infancia. Que perviva depende de cada uno de nosotros y nuestro entorno…
QUID PRO QUO. Por Anita Noire
La amistad es dar la espalda a la muerte. Cesc Gay A la pregunta «¿qué pasa?», muchas más veces de las que pensamos, la respuesta es «nada». No pasa nada. Y ese nada absoluto, que algunos toman como una respuesta ambigua que intenta escapar de las concreciones de un…
Aroma a hembra. Por Anna Genovés
Martina y el mar. Por Anita Noire
«¿Es éste el final de la historia? ¿Una especie de suspiro? ¿El último temblor de una ola?… Pero, si no hay historias, ¿qué final puede haber? ¿Qué principio? Quizás la vida no sea apta para el tratamiento que le damos, cuando intentamos contarla.» «Me gustaría mucho que escribieras algo sobre…
Gran Vía de Madrid. Por José Fernández Belmonte
La habitación en el Sterling es tan estrecha que les escribo con la espalda pegada a la puerta. La wifi va y viene como una marea caprichosa e imprevisible. En la televisión venden máquinas de gimnasia para no hacer gimnasia y adelgazar diez kilos en un mes. Tras la puerta,…
Carta abierta a… Por Dorotea Fulde Benke
Esa carta, que pensaba escribir para recordarme a mí misma lo bueno que hay en ti, al final no la escribiré porque antes de empezar siquiera me di cuenta de que se me había secado el tintero de la paciencia y que del puñado de buenas voluntades que creía manejar…
Diario 2.0. Por Anita Noire
Abracadabra, pata de cabra. Casi nadie cambia demasiado a lo largo de la vida. Los años solo son un elemento que agrava o suaviza determinados rasgos de carácter e incluso del comportamiento. Nadie cambia en exceso y por eso somos capaces de reconocer a otro, en su forma y…
Una tarde gris. Por Luisa Núñez
¿Hay alguien? Por Anita Noire
Pienso que murió inmediatamente después. Su cuerpo resistió tres semanas más todavía, pero su espíritu se extinguió al final del pase, porque sabía que era mejor así, porque me había dicho adiós en la sala oscura, sin anhelos desgarradores en exceso, porque había hallado la paz así… Muriel Barbery…










