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    NUEVAS ENTRADAS:

Una hora. Por Cristina García Requena

Cada día a la misma hora la veía salir del portal de enfrente. Una auténtica señorona: moño recogido con red, pestañas y labios marcados, pendientes de perlas. Se paraba en el quiosco de D. Tomás, saludándole con aires de grandeza casi sin levantar la mirada, le dejaba un par de…

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En la consulta. Por Maribel Romero Soler

El especialista lo miró por encima de las gafas. —¿Qué le ocurre? —preguntó. —Doctor, llevo varios días con un fuerte dolor en la rodilla —manifestó el escritor contando con los dedos el número de palabras que utilizaba en su explicación. No satisfecho con los once vocablos rectificó: —Doctor, me duele…

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BABUSHKA. Por Cristina García Requena

Sé que tú estás ahí, esperándome. Aunque desconozco la forma de tu cara, que se me antoja redonda, y el color de tus ojos, tan pensados como tú, siento que tu corazón late. Es su ritmo el que me hace sentir cada día una fuerza que me empuja hacia lo…

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Angelotes. Por María Dolores Almeyda

Un coro de angelotes castrados cantan canciones sin estribillos y con desgana. Farinelli languidece de indignación en los sótanos donde duermen las máscaras olvidadas del carnaval. Mozart hace chirriar su estridencia contra los cristales mientras la loca fantasía de sus notas manda esquelas mortuorias a sus enemigos. Es lunes. Todos…

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Valentina. Por María Dolores Almeyda

–Abuela, ¿sabes qué?  Soy divina y rockera. Está deseando ser mayor, tanto como su hermana, pero tiene muy claro que no puede crecer de prisa ni alcanzarla. Sabe que el proceso es lento, que todo pasará lentamente, pero está mentalizada y sabrá esperar. –Tengo un amigo marrón, abuela, se llama…

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Retrato de familia. Por Maribel Romero Soler

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Raúl seguía usando el pijama de rombos, aunque ya le quedaba un poco corto, y Pablo se abrazaba con fuerza a su oso de peluche. Me quedé junto a ellos en silencio, escuchando sus hazañas, cada una…

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El secreto de los adultos. Por Marisol Oviaño

Yo quería hacerme mayor para que la muerte dejara de darme miedo. Oía a mis padres hablar de sus padres, muertos mucho antes de que naciera yo, y pensaba que los adultos sabían algo que los niños no sabíamos. Si yo pensaba en que mis hermanos y yo pudiéramos quedarnos…

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Te quiero. Por Francisco Pérez

Esta es una declaración de amor, bastante tonta por cierto, pero es lo único que se me ocurre a las dos de la mañana. Me quedo desnudo y lo reconozco. Desde aquí veo la ropa, manchada de protesta, de suficiencia y de dignidad inútil. Sólo se me ocurre escribirte, como…

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