Un niño menudo. Por Ángela C. Aranda C.

Era un niño menudo

con boca de hambre,

con pies de estornudo

y manos sin carne.

 

Lloraba la luna

de solo mirarle,

saltar de la cuna

a esa vida sin aire.

 

Nació etiquetado

en una tierra de sangre,

donde mueres ahogado

en la miseria de nadie.

 

Era un niño menudo

con boca de hambre,

con pies de estornudo,

con manos sin carne.

 

Un sol despellejado

nos ayudó a enterrarle,

entre pétalos blancos

y miradas amables.

 

La sin razón aún suena

al son de los timbales,

¡aún suena la pobreza

de un guerra cobarde!

 

Era un niño menudo…

son cientos ¡son millares!

y van muriendo, uno a uno,

con esa pequeña boca ¡tan llena de hambre!

3 comentarios:

  1. Hola Ángela:

    Tristemente me ha conmovido y me ha impresionado su poema. Es una realidad y una verdad tan enorme como una montaña, aquello que todos sabemos y olvidamos con tanta indiferencia, porque nosotros, que todavía tenemos un pedazo de pan, jamás nos acordamos de aquél que no lo tiene. Y no es precisamente el hecho ninguna menudencia. ¡Impresionante la fotografía!

    Le envío un abrazo cordial. Juan Antonio.

  2. margarita martinez

    Angela imprecionante la imagen de este inocente angelito.Esta imagen nos hace tomar mas conciencia de apreciar el pan de cada dia que recibimos y compartirlo con estos angelitos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *