Limonero deshojado (a Miguel Hernández)
Si hablo del tronco roto
partido por el rayo
cayendo sobre tus manos;
si de la noche
cubriendo la soledad de los campos
entre pesebres vacíos
y limoneros deshojados;
del tiempo que perdimos
tras cuarenta años
donde el buitre se hizo buitre
en la hoguera de los libros quemados,
entonces, amigo mío,
tú sabes de quien hablo.
Vendrá la luna
con un perito engalanado
de versos entre la bruma
camino de los olivos,
sembrando de cebolla y lágrimas
el huerto que te quitaron.
Miguel de los ojos grandes
y el corazón en un puño,
Miguel deshojado
tienes el agua en los labios,
tienes el aire preciso
de mil rosas de los vientos,
compañero, peregrino,
flor silvestre
de amor prendido.
Carlos Gargallo (c) 2010









