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    NUEVAS ENTRADAS:

A dieta. Por Sergio Astorga

Se comía a sí mismo todos los días. Se mordía primero los codos para seguir con sus manos electivas, y dejaba para lo último el hígado hinchado. Sus esperanzas de hombre quedaron entre los incisivos y los molares. Su pequeño infinito se extinguió entre sus jugos gástricos. Su memoria era…

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La señorita de la Rua Bombarda. Por Sergio Astorga

Subir y bajar por las calles era el ejercicio ciudadano de todos sus días. Imposible correr, los adoquines se enterraban en sus tacones; sus pantorrillas, siempre adoloridas, mostraban su fatiga. Ella, fastidiada de tantos ungüentos y genéricos, por las noches aplicaba un cataplasma de cebolla para desinflamarlas y encontrar consuelo….

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