Diario de un náufrago (XXXVII) Epílogo, El destino de sus deseos. «Apartado, a lo lejos, en gigante ignorancia, me llegan noticias tuyas, y de las Cícladas, como el que se sienta a la orilla del mar y quizás anhela visitar los profundos corales de los delfines. ¡Y tú…
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