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    NUEVAS ENTRADAS:

Cuanto duele… Por Ana Mª Álvarez

Cuanto duele… Cuánto duele este silencio de azahares que perfuma nuestros tímpanos dormidos; cuánto duelen las mañanas clamorosas desnutridas por las sábanas del sueño. No conoces el idioma de mi sombra, ni el color de mi cabello en el espejo… …sólo ves en el disfraz de mis palabras arlequines que…

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Amistad y soledad. Por Daniele Branchina

Dos  caras de la misma moneda. Cuando existe una, la otra desaparece. Qué fácil es evitar la soledad entonces ¿verdad? Solo necesitamos alguna que otra amistad que nos haga compañía. Pero a veces la suerte no está de nuestra parte, y por más que lo intentes sólo sale cruz. Amigo…

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El Barón Rampante. Por Brisne

“Ombrosa ya no existe. Mirando el cielo despejado me pregunto si en verdad ha existido. Aquella profusión de ramas y hojas, bifurcaciones… Quizás era un bordado hecho sobre la Nada que seasemeja a este hilo de tinta tal como lo he dejado correr por páginas y páginas… que a ratos…

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Otoño sediento. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Otoño sediento que cubres mi alma y estos valles mudos y estas tierras altas donde sopla el viento; aquí, en mi ventana, tras estos cristales, mis ojos te aguardan. Te esperan mis brazos, mi dicha y mi calma, y tú, mientras tanto, que eres aire frío, que eres sombra y…

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Obsesión. Por Pilar Pecci

No es tan fácil sacarse una idea de la cabeza. A veces nos preguntamos el porqué de estas pequeñas obsesiones que nos hacen llegar a tal extremo que lo único que causan en nosotros es agobio y malestar.Es muy probable que esto ocurra cuando más tiempo libre tenemos, por ejemplo…

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El Verbo sana. Por Verónica Victoria Romero Reyes

El Verbo sana, aclara, o naufraga… ¡Embriaga! El Verbo en mi tinta cicatriza el tajo asumido, el dolor más temido, el puente distante conocido. ¡Letra es Destino! El Verbo en aquella saliva no es más que polea que esclaviza, no es menos que latigazo que se eterniza… ¡Esa saña me…

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Quiéreme con la lluvia. Por Juan Ballester

Quiéreme con la lluvia, mujer de porcelana, cuando la noche caiga cegando la ventana, cuando el dolor se imponga, cuando el frío nos pueda, cuando el tiempo se apriete sobre tu piel de seda. Quiéreme con la lluvia, con el agua que choca sobre mis labios yertos y mis manos…

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