Icono del sitio 9 Certamen "Poemas sin Rostro" 2016

67- Esdrújulo. Por Abel de Antonio

Esdrújulo

 

Tengo que decir que yo nací estúpido
feliz en la molicie, inerme e impávido
poco más que un triste proyecto de homínido,
torpe poseedor de un saber escuálido.

Y es que siendo yo de natural rústico
siempre acomodado en mi juicio pírrico
estaba abocado, en el mundo auténtico
a ser un ignorante de tamaño épico.

Así, con este ingenio tan amorfo y pálido
tan inapreciable, estéril y árido
tuve a bien toparme con un sabio único
que no tardó en mostrarme su intelecto lúcido.

Sabía tanto y de todo que me dejó estrábico
maestro en cualquier tema, ya fuera político
de deportes, de amor, de salud o filosófico,
y todo ello basado en el método empírico.

Y caí sin remisión en el abrazo cálido
de la ciencia experta de aquél ser magnífico,
y su verbo florido, barroco y artístico
inundó de luz mi corazón cándido.

Entregado estoy ante este hombre modélico,
que, más que agudo o llano, suele ser esdrújulo,
caballero ilustrado de infinito léxico,
que comparte, dichoso, como único estímulo.

Es fácil de encontrar, en cualquier sitio público
regalando sapiencia con gesto solícito
y dejando a su audiencia con semblante atónito,
sin pedir nada a cambio, así es de fantástico,
y, además de no tener ningún miedo escénico,
encima, y para colmo, el fulano es fotogénico.

Y aunque pueda suceder que el oyente escéptico
de tanto escucharlo se ponga frenético
pues de sabio a sabihondo va un paso raquítico
no voy a ser yo quien ose ser crítico.

Dejemos, pues, que alguien tan carismático
nos instruya, espléndido, a tanto prehistórico
si es sólo paciencia el precio tan módico.

 

 

Salir de la versión móvil