Una gota de aire
La realidad es una cometa
que juega a escaparse de nuestros dedos.
A veces lo consigue.
Entonces lloramos al cielo
pidiendo una solución
que apacigüe nuestro temor a lo incontrolable.
Somos seres de costumbres.
No queremos saber
que formamos parte de una vorágine;
un cosmos tan complejo
en el que nuestra existencia sólo supone
una gota de aire.