Ayer
En este otro cementerio
de los recuerdos guardo
el parchís del caminante
la casilla de la espera
o el olor de la ceniza.
Las palabras de unos dedos,
el silencio de la tinta
moribunda, que sin ti
dejaron mis labios huérfanos.
Lo abro y allí, está todo,
colocado como siempre.