Tormenta de verano
Las gotas que provienen desde lo alto
son juguetes de nubes divertidas,
y en espejos de charcos del asfalto
se refleja la luna distraída.
Mas una nube oscura se desliza
montada sobre el viento que ha traído,
ahora es vendaval la anterior brisa
y vuelan hojas de un árbol caído.
Los relámpagos de la sudestada
alumbran reflejando el horizonte,
las ráfagas van en lenta escalada
y rugen como fieras en el monte.
Un cartel luminoso que ha volado
cae sobre una vidriera adornada,
esa nube al cielo ya ha encapotado
y diluvia muy fuerte en su pasada.
Pero se disuelven rápidamente
con la lluvia y el viento de la mano,
y luego sólo queda un remanente
de aquella gran tormenta de verano.
Algunas ramas juegan en la esquina
haciéndole cosquillas al cordón,
y la luna, curiosa y femenina
se asoma entre unas nubes de algodón.